Nadie vive para siempre
Pero ese no es motivo para rendirse
¿No quieres caer en el amor?
Saber que tal cosa es como el cielo, y soy la última chica en la Tierra
Y es que existen fuegos que no logran extinguirse. O aquel, no pudo, al menos, y será que yo no quise. Me convierto en represor de mis impulsos, Se me distorsiona el pulso Y se hace ausente, por un rato, mi respiración. Son enfectos razonables por la falta De lo que mi alma se jacta: Ser la dueña para siempre de tu perfección |
